A pesar de que muchas personas utilizan el incienso como una
metáfora mística, investigadores confirman que esta sustancia posee bondades
psicoactivas que actúan en forma fáctica contra la ansiedad y la depresión.
Desde hace milenios distintas tradiciones místicas han
utilizado el incienso como un catalizador de manifestaciones etéreas así como
una especie de facilitador sensorial para entablar conexiones entre el mundo de
la materia y el del espíritu. Sin embargo, como suele ocurrir, la ciencia había
prestado poca atención a los posibles efectos neurológicos de estas sustancias.
Tal vez por eso el estudio que realizaron conjuntamente investigadores de la
Universidad Johns Hopkins y de la Universidad Hebrea de Jerusalén resultó
particularmente innovador.


